Calefacción por infrarrojos, siente el calor

¿Qué es el calor infrarrojo?

Desde un punto de vista físico, el calor infrarrojo es aquél que se transmite por la radiación de las ondas que están a la izquierda de la luz visible en el espectro electromagnético (entre 700 y 15.000 nm).

El mejor ejemplo de éste lo tenemos en la radiación solar, que se compone de varias longitudes de onda, algunas de las cuales transmiten luz mientras que otras, como la radiación infrarroja, transmite calor sin ninguna luz visible.

Tras su descubrimiento, a comienzos del s XIX, se llegó a la conclusión de que todos los cuerpos cuya temperatura es superior a 0ºK emiten calor infrarrojo en mayor o menor medida, produciéndose un intercambio continuo de este calor entre los diferentes objetos en el mismo entorno.

En ese sentido, el sistema de calefacción por infrarrojos imita la radiación solar, emitiendo ondas de calor infrarrojo que penetran superficialmente en la piel y la calientan directamente como haría el sol en una mañana de invierno.

Radiación vs Convección

Los sistemas que calientan por convección (en general, toda la calefacción tradicional) emplean la energía que consumen, bien sea eléctrica, o por combustión de gas, leña, etc. en calentar el aire de la estancia. Esto hace que la energía consumida sea proporcional al volumen de aire contenido en la estancia y su temperatura de partida. Además, el aire caliente se mueve hacia arriba, desplazando el aire mas frío hacia las capas inferiores, provocando una incómoda circulación del mismo, además de una estratificación o calentamiento por capas. Las consecuencias de esta forma de calentar son, por un lado que al abrir una puerta el aire caliente se escapará y volveremos a empezar, y que en general tendremos la cabeza caliente y los pies fríos.

En el proceso de calentamiento por radiación, sin embargo, las ondas infrarrojas penetran en los objetos sobre los que inciden directamente y los calientan superficialmente. Esto provoca una sensación térmica de calidez en la piel de forma muy rápida, casi instantánea, y disminuye el consumo al no tener que calentar la estancia completa. Por este mismo motivo el calor infrarrojo es mucho menos sensible a una puerta abierta, ya que el calor seguirá incidiendo directamente sobre nosotros de una forma cálida y agradable, de la cabeza a los pies, sin estratificar el aire y sin diferencias de temperatura (menos de 3ºC).

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Tabla comparativa de distintos sistemas de calefacciónDatos obtenidos en ensayos realizados por entidades independientes

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