La calefacción por infrarrojos es distinta, y las sensaciones que transmite también. A diferencia de otros sistemas, los infrarrojos calientan los objetos y no el aire, que es lo más habitual. Este hecho, aplicado a las personas, provoca una sensación térmica de alto confort, pues se obtiene un calor natural sin ningún desplazamiento de aire.

Pero este no es su único beneficio y es que su consumo también es menor en proporción a la potencia calorífica que aporta. A diferencia de la calefacción convencional con una calefacción por infrarrojos podrás reducir tu factura de la luz en un 30-50%, por lo que podrás usarla cuando y donde quieras, sin preocupaciones. Especialmente para dormir, pues hablamos de calefactores silenciosos que te permitirán descansar muy a gusto.

Calefacción por infrarrojos para la sala de estar

En la mayoría de hogares la vida se hace en las salas de estar. Es donde se reciben invitados, donde charlas con la familia, donde tomas un café, ves la televisión e, incluso, donde almuerzas.

Y si vas a pasar todo este tiempo allí querrás disfrutar de la comodidad y el confort que te proporciona el calor, especialmente si vives en lugares fríos y gélidos. Por ello, contar con una calefacción por infrarrojos es especialmente interesante, pero ¿por qué?

La explicación es sencilla: estos calefactores proporcionarán calor directamente a los objetos, no al aire, por lo que se generará un ambiente de calor muy agradable que emanará de toda la habitación, sin circulación y, por tanto, sin movimiento de polvo, siendo además interesante para las personas con alergias, asma y cualquier dificultad respiratoria.

Calefacción por infrarrojos para el dormitorio

Todos alguna vez hemos experimentado esa sensación de calor agradable sobre la piel, de manera directa. Y es que este tipo de calor produce un efecto de relajación que facilita el quedarse dormido y el descanso, con un sueño reparador y que además regula (o elimina la sensación que provoca) la humedad.

Habitación para niños con calefacción con infrarrojos

Hablar de niños y calefacción requiere hacerlo con sumo cuidado, y ahí, la palabra clave es la seguridad.

Queremos que los más pequeños del hogar duerman a gusto y calentitos, que si se destapan a mitad de la noche no pasen frio y que además la fuente de calor esté alejada de donde ellos duermen, en un lugar en alto (se coloca siempre en el techo).

Por todo esto los infrarrojos son un sistema ideal para habitaciones con niños, pues esta genera, especialmente para los bebés, un calor muy natural, como si del sol se tratase, estimulando así las sensaciones más embrionarias que este pueda tener.

Calefacción por infrarrojos para baños

La ducha en invierno es especialmente relajante: agua caliente y abundante mojando cada cm2 de nuestro cuerpo. Pero, ¡qué duro resulta desvestirse para entrar! Y ¡cuánto frio pasas si no te secas rápido!

Si quieres evitarlo, el poder contar con un calefactor por infrarrojos es una solución ideal. Con ellos el baño se mantiene sano y seco, con un mínimo de humedad (el que emana directamente de la ducha) y con un calor que te “tocará” de manera directa sobre la piel. Ah, y no menos importante, asegura que tu calefactor sea IP-24 que es la certificación de seguridad ante salpicaduras de agua.

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